viernes, 22 de junio de 2012

María Teresa Castillo

Cuando María Teresa Castillo se quedó ciega, lloré muchísimo .Lo implacable y doloroso la tocó duramente. Ciega y sorda, se despegaba de las imágenes, los colores,  y tampoco le legaban ya las risas ni los llantos, la música    ni los aplausos. La última vez que estuve con ella fue en el Ateneo. Yo le escribí en la palma de la mano mi nombre pidiendo a Dios que lo entendiera, que supiera que  quien estaba a su lado era yo, que la mano que acariciaba su espalda era la mía, que la voz conteniendo el  dolor era la mía. Ella era incapaz de  una indiferencia. Alzó  su mano y tocó mi cara. Y yo besé su mano tratando de atravesar su piel y llegar a su pulso que nunca había  alterado su ritmo ante el miedo .LA condujeron al ascensor y yo me quedé sin saber qué hacer con mi angustia, con aquella  desolación que significaba no  contar ya con su comprensión, no compartir su fé en la vida y su  apasionado orgullo por ser venezolana. Yo la había seguido toda mi vida como una luz. “Los hombres no nacen cuando ven la luz, sino cuando empiezan a alumbrar ellos”.- decía Don Simón Rodríguez.  Desde que yo la vi por primera vez sentí su luz . Y me pegué a ella para no perder  su calidez. Horas de horas compartidas, el tesoro de su confianza en mis manos, privilegio único. Los últimos años fueron más pródigos en confidencias…. Generosa en la comprensión  de la vida, se adentraba segura de mi lealtad en el terreno frágil  del amor, indispensable, como decía, pero inconstante. En cada esquina, cada rincón de su prodigiosa memoria, aparecía Miguel. Miguel Otero Silva. ”Miguel era mi gran amor! Y a tu gran amor no lo puedes sacar de tu vida así!”…Y por ese camino también, estaba el Ateneo: ”Yo siempre he estado muy clara en lo que es el Ateneo y quien es María Teresa Castillo. Yo no comprometí nunca al Ateneo con mi posición humana y mis convicciones. Yo respeto mucho la coherencia en los principios. Creo que la vida se rige básicamente por leyes no escritas”.-Y por ese mismo camino de amor…Venezuela!  Ella es la Venezuela que queremos ser! Que podemos ser! Que debemos ser!  Hoy se fue…si es justo lo divino,  encontrará a Miguel. Y  más allá de vacíos y turbulencias  se sabrán acompañados uno por el otro. Yo la sigo queriendo…la sigo extrañando…cuando se quiere mucho los seres queridos no se van, se quedan. María Teresa está aquí. Conmigo. Porque ese amor con que la quiero es de ella. Hecho raíz en mi corazón.

2 comentarios:

  1. Isa Dobles.......Tenias que ser tu esa mujer tan espesial, tan dulce, tan savia,que lindo habla usted de su amiga que es esa gran mujer, que perdimos hoy, esa leyenda, esa sabiduria, esa democracia, Venezuela pues. Doña Maria Teresa Castillo,Paz a sus resto.

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  2. Gracias por dejar testimonios de gente que han hecho historia en Venezuela. Se le agradece. Es muy dificil encontrar gente coherente en su vida.

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Gracias por tu Comentario.

ISA DOBLES